Me llamo Fiamma, tengo 9 años, nací el 25 de Agosto de 1997.
Esta página la escribió mi mamá con la misión de transmitir un mensaje realista y de esperanza para otras familias de niños con habilidades diferentes como las mías.
Mi hermano Kevin y ella eligieron el título con la convicción de mostrarles que se puede, y es muy importante que lo sepas.
Acompañarme quizá no sea una tarea fácil, pero sí muy enriquecedora y gratificante, es por eso que estoy segura que cuando conozcas todo lo que pude lograr y de todo lo que soy capaz todavía, vas a sentirte tan feliz como ella de tener una hija con síndrome de down un poquito menos que perfecta.
Mis papis lograron presentarme al mundo, con absoluta confianza, convencidos que soy una niña con muchas posibilidades de desarrollo pero por sobre todas las cosas digna de ser feliz. Solo necesito que tengan un poquito de paciencia para respetar mis tiempos, un poco mas lentos y que te animes a desafiar esta difícil pero emocionante tarea de verme crecer.
Ahora si los invito a conocerme un poquito mas, les abro la puerta de mi vida y la de mi familia.
La Noticia
Estábamos preparados para recibir a Fiamma, habíamos elegido el hospital Alemán, el ajuar para ella y todo aquello que hacemos los papás cuando esperamos la llegada de un nuevo integrante en la familia.
Pero hubo algo inesperado y para lo que no estábamos preparados, era nada menos que la llegada de esta hija diferente y no soñada en principio, que nos puso de frente con una realidad desconocida.
La noticia vino acompañada de angustia, miedo, dudas, y la clásica pregunta ¿por qué a mí.?
La primera sensación es ver que todo se desmorona, que el mundo se paraliza frente a vos y que no hay salida.
Hoy transcurridos 9 años de aquel momento tan duro, puedo preguntarme: ¿por qué no, por que no pensar que Dios quiso premiarme, y me eligió para llevar adelante esta desafiante y maravillosa tarea de ver crecer un ángel.?
Por que no pensar que él puso en mi camino gente maravillosa que me acompaña todos los días y me dio las herramientas necesarias para afrontar cada paso y salir adelante.
Es por eso que cada 25 de agosto le agradezco a la vida de haberme dado esta oportunidad, porque creo de verdad que nada es imposible si creemos firmemente en las posibilidades y aceptamos el desafío.
Y de eso se trata porque aceptar las diferencias no es fácil, se requiere de coraje, lucha, paciencia y sobre todo de mucho amor.
Sabemos como familia, que somos el primer espejo en relación con la mirada de la sociedad hacia ella y por eso, el primer gran desafío es la aceptación nuestra.
Como mamá de Fiamma, me siento absolutamente feliz, capaz y responsable de llevar adelante esta tarea que me hace crecer todos los días, aprender y ver la vida desde un lugar quizá mas vulnerable, mas sensible y sumamente enriquecedor.
¡ATENCIÓN!
Quiero adjuntarles esta carta que saqué de un libro de Asdra, y para mí fue muy emocionante porque me ayudó a superar el primer impacto de la noticia, y a tomar conciencia de lo importante que yo era para ella y cuanto me necesitaba.